ENTREVISTA CON EL ABAD DEL MONASTERIO BENEDICTINO DE MONTSERRAT, Dom Josep M. Soler.


AbatdeMontserrat

Nuevamente, y siguiendo con la línea de contactos establecida entre el Gran Priorato de Hispania y el monasterio benedictino de Monserrat, nuestro Gran Maestro y Gran Prior, Ramón Martí, acompañado de nuestro Gran Canciller, Ferran Juste, fueron recibidos en audiencia por el Abad de Monserrat, Dom Josep M. Soler.

En esta ocasión, nuestro Gran Maestro, aprovechó para hacerle entrega al Padre Abad, de un ejemplar del libro: Ordo Laicorum ab Monacorum Ordine, del historiador, escritor, guionista y masón argentino, Eduardo R. Callaey. En esta obra queda trazada la importancia de la Orden Benedictina en el vertebramiento y creación de Europa, pero lo que resulta aún más interesante, es que el autor demuestra de manera documental, de qué modo, Beda el Venerable (673-735), sacerdote benedictino inglés y padre de la historia inglesa, influyó en las guildas de constructores de la época, dándoles otra dimensión y profundidad al oficio de construir, quedando patente con ello los orígenes cristianos de la masonería, y por ende, la lógica de la existencia en nuestros días de una Masonería cristiana como la del Régimen Escocés Rectificado. En realidad, San Beda (la Iglesia celebra su festividad cada 25 de mayo), lo que hace es "cristianizar" los grupos de constructores, como San Bernardo de Claraval (1090-1153; cisterciense, bajo la Regla de San Benito, como los benedictinos), lo hizo con su Regla que constituyó la adoptada por la Orden del Temple, y que vino a cristianizar la caballería existente hasta entonces.

Evidentemente, Josep M. Soler, sabía de la existencia de San Beda, de sobrenombre "el Venerable", pero desconocía esta circunstancia, por lo general ignorada por todo el mundo, y que hasta ahora nadie había documentado fehacientemente. El Abad, se mostró muy interesado por el libro, que lleva dos dedicatorias, una del propio autor y otra de nuestro Gran Maestro en nombre del Gran Priorato de Hispania y su particular epopeya, y prometió leerlo, aprovechando alguno de los ratos libres del estío.
A continuación, se informó e hizo un repaso a las diversas actuaciones llevadas a cabo por parte del Gran Priorato de Hispania, ante las autoridades de la Iglesia católica española, en pos de una revisión de la actual condena existente en contra de la Masonería, que han dado lugar a una respuesta a nuestra petición por parte de la Conferencia Episcopal Española, en la que se inhiben del tema, ciñiéndose al pie de la letra, en primer lugar, a una de las declaraciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe, para después declararse no competentes en el asunto, delegándonos directamente a la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano. Pudimos constatar que el Padre Abad, estaba al corriente y muy bien informado de todos nuestros pasos, y de los resultados obtenidos, con lo cual no fue necesario entrar en detalles. Se le expresó nuestra voluntad de continuar con nuestra petición, llevándola ante el organismo que fuera menester, pidiéndole consejo sobre el procedimiento a seguir, una vez agotados los pasos a efectuar ante la Iglesia católica española. Su recomendación, ante la espectativa de presentarnos ante la Congregación de Roma, fue de darle una dimensión internacional, haciendo que se sumaran a la petición, nuestros Hermanos franceses del Gran Priorato de las Galias, al margen de otros consejos particulares.

Finalmente, nos recomendó paciencia, mucha paciencia, pues el problema es difícil de entender, incluso para las mentes más progresistas de la Iglesia católica, poniéndonos como ejemplo, una conversación que mantuvo con un obispo, de la Conferencia Episcopal Tarraconense (la conferencia episcopal que agrupa a los obispos catalanes, de tendencia más abierta que el resto), con el que comentaba nuestra petición; al parecer el obispo le pidió su opinión sobre el asunto, respondiéndole el Abad, que a su juicio, cuando menos, nuestra petición merecía ser tomada en consideración y escuchada atentamente, a lo que el obispo le respondió: "bien... pues si son cristianos como dicen, porque no dejan de ser masones", lo que demuestra una vez más la dificultad que entraña entender ciertas cosas, en mentalidades – refiriéndose a los obispos - no acostumbradas a tomar decisiones por sí mismas, ante los problemas que se les presentan, trasladando en la mayoría de ocasiones por costumbre, la responsabilidad de las decisiones complicadas, a las instancias superiores – de las que en la mayoría de veces, también ellos forman parte – pero quedando dicha responsabilidad diluida en la pluralidad de los votos, pudiéndose escudar ante cualquier reclamación en el funcionamiento del sistema democrático. Añadió, finalmente, que él y algunos más, eran del parecer, que la Conferencia Episcopal, sería deseable que se reuniera cada cinco años, para que así los obispos se vieran forzados a tomar decisiones de manera directa y responsable ante la comunidad de fieles que dirigen, y en definitiva, ejercer la función de obispos de la Iglesia.

Después de una hora de animada charla, nos despedimos afectuosamente, comprometiéndonos a tenerle informado (aunque por lo visto no le és muy necesario, pues es bien capaz de tenerse informado por sí mismo), sobre le evolución de nuestras gestiones, ahora ya directamente con la Congregación para la Doctrina de la Fe de Roma.

GRAN PRIORATO DE HISPANIA
ORDEN DE LOS CABALLEROS MASONES CRISTIANOS
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