Con fecha 19 de junio del presente año, la Comisión para la Doctrina de la Fe, de la Conferencia Episcopal Española, dio respuesta a nuestra solicitud anterior del 14 de abril del 2006, alegando la existencia de la Declaración Quasitum est – Declaratio de associationibus massonicis, (declaración emitida por el entonces Prefecto de la Congregación, el Cardenal Joseph Ratzinger, a modo de aclaración de dudas a los distintos obispos, después de la promulgación por el Papa Juan Pablo II, el 23 de enero de 1983, del nuevo Código de Derecho Canónico) en la que se manifiesta: “que no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia sobre la masonería y que sigue prohibida la afiliación de los católicos a la misma; que los fieles que pertenezcan a ella se encuentran en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la Eucaristía” (ver respuesta Conf. Episcopal). Documento pdf: Respuesta CEE de 19 de Junio Documento pdf remitido vía burofax
Ante tal respuesta, consultamos nuestro servicio jurídico presidido por el Gran Porta Espada y Gran Orador, que nos respondió con un demoledor informe, el cual hemos trasladado a nuestra vez –sin cambiarle una coma- a modo de requerimiento, instándoles a que se nombre el tribunal ordinario que tiene que dirimir sobre la condición de católicos de estos miembros del Gran Priorato de Hispania, investigando nuestros textos, rituales, etc, en busca de cualquier cosa que pueda demostrar que maquinamos en contra de la Iglesia católica (ver copia burofax).
Entre otras cosas, el Dictamen emitido por el Presidente de la Comisión de Justicia del Gran Priorato de Hispania, declara, que la DeclaraciónQuasitum est, plantea un problema jurídico-eclesiástico que ha de resolverse a la luz del texto y del contexto de la nueva legislación de la Iglesia en perjuicio de dicha Declaración, ya que dicha Declaración plantea una cuestión de Jerarquía de fuentes del Derecho Canónico, no pudiendo, en ningún caso, una Declaración ir en contra de lo que regula y establece una norma de rango superior. Quedamos a la espera de recibir cumplida respuesta.
Con independencia de si el citado organismo nos responde o no, o si nos traslada directamente, pretende inhibirse una vez más, o indica nos dirijamos a la Congregación para la Doctrina de la Fe de Roma, el GRAN PRIORATO DE HISPANIA, quiere reiterar su firme voluntad y determinación para llegar donde sea preciso, con tal de que sea revisada tan injusta situación.