
Barcelona, 12 de Enero de 2003/690
Queremos poner en vuestro conocimiento ciertos cambios acaecidos en España que modificarán en lo sucesivo el panorama masónico hasta ahora conocido por vuestra Obediencia.
Vistas las solicitudes que nos han llegado de grupos de Hermanos Masones Rectificados de los Orientes de Zaragoza, Barcelona, Madrid y Sta. Cruz de Tenerife, pidiendo poder trabajar la Masonería Simbólica del Rito Escocés Rectificado en todos sus grados y en su más estricta pureza, hemos cursado instrucciones al Directorio Nacional de las Logias Escocesas Reunidas y Rectificadas de España, dependiente de este PRIORATO DE HISPANIA, para que tenga a bien concederles Carta Patente para trabajar dentro de la más estricta Regularidad masónica.
Así mismo, vista la nula voluntad de entendimiento por parte, tanto de la Gran Logia de España así como del Gran Priorato de España (a excepción de la actitud de su último Gran Maestro, E.S.G.M. José Carretero, tomada a partir del 15-11-02, cuando ya era demasiado tarde) del que el PRIORATO DE HISPANIA dependía administra-tivamente desde el 8 de enero de 1994,
Vista la Carta Patente recibida del Gran Priorato de las Galias, de fecha 22 de Marzo de 1993, que nos autoriza a la práctica íntegra del sistema masónico y caballeresco conocido como Régimen Escocés Rectificado, y en consecuencia, la constitución de Logias Simbólicas de San Juan, y San Andrés, así como Capítulos de Encomiendas y Prefecturas de Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa; hemos decidido constituirnos en Priorato Rectificado independiente que llevará por nombre PRIORATO DE HISPANIA, y solicitar el reconocimiento oficial del Gran Priorato de la Galias, en base a que profesamos mutuamente los siguientes principios:
- Fidelidad a la santa religión cristiana, testimoniada por la fe, tal cual se expresa en el símbolo de Nicea y afirmada en nuestros rituales: “El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que son Tres en Uno”.
- El más estricto apego a los Principios y Tradiciones, tanto masónicas como caballerescas, del Régimen Escocés Rectificado que se traducen en profundizar en la fe cristiana así como en el estudio de la doctrina iniciática enseñada por la Orden.
- El perfeccionamiento de uno mismo por la práctica de las virtudes cristianas, a fin de vencer sus pasiones, corregir sus defectos y progresar en la vía de la realización espiritual.
- La práctica constante de una beneficencia activa y esclarecida hacia todos los hombres, sin distinción alguna.
- La constitución de un Régimen en un cuerpo único subdividido en tres clases de las cuales dos son ostensibles: la clase masónica y la Orden caballeresca, manteniéndose éstas sin confusión ni separación alguna, y una secreta: la Profesión.
- La escrupulosa práctica del Régimen, integralmente y en su integridad tal como se define en el punto V.
- La práctica integral de los rituales auténticos, tanto caballerescos como masónicos, del modo que se establecieron en 1778, 1782, 1785 y 1809.
- Mantener relaciones de cooperación entre nuestros Grandes Prioratos Rectificados, establecidas a nivel de establecimientos caballerescos, y de otra entre los establecimientos masónicos (Directorios).
Esta decisión, al igual que la que en su momento se vió forzado a tomar el Gran Priorato de las Galias en Francia, no hace si no devolver el Régimen Escocés Rectificado al “estatu quo” concebido por sus fundadores que contemplaba un Régimen en un cuerpo único subdividido en distintas clases, ratificado en el Convento de Wilhemsbad en 1782, y que dió paso a Sistemas masónicos como el R.E.R. y los Ritos Sueco y de Zinnendorf, practicados por las Obediencias escandinavas y la Grosse Landesloge der Freimaurer de Alemania respectivamente.
La experiencia diaria ha venido a demostrar la imposibilidad de entendimiento y convivencia, cuando se ven obligadas a vivir entremezcladas, de dos maneras de entender la Francmasonería totalmente distintas: la anglosajona y la nacida en la europa continental del último cuarto del siglo XVIII. Diferentes modos de entender la Francmasonería que llevan a unos a contemplarla como un simple club social, mientras otros la sienten y veneran como una Orden iniciática capaz de elevar al ser humano a las cotas más sublimes. Nos vamos pues a andar junto aquellos con quien coincidimos en nuestros puntos de mira.
Recibid, Serenísimo Gran Maestro, y Muy Reverendo Caballero, nuestros más fraternales saludos.
Ramón Martí Blanco
Gran Maestro / Prior Nacional
In O. eques a Voluntatis Fortitudine
In extenso
Luis Ferrandiz Mahiques
Gran Canciller
In O. eques a Fides