Como decía el rey Salomón: "Pedí la Sabiduría y me ha sido dada...". Esto un poco es como lo de pasar la sal. Nos ha llegado una costumbre que viene a decir que, en la mesa, la sal hay que cogerla, no nos la pueden dar... Esto tiene un origen simbólico: la sal es símbolo de sabiduría y hay que pedirla para tenerla, como decía el sabio Salomón, no se nos puede dar sin más.
En consecuencia, hay dos formas para ingresar en la Orden Rectificada:
Si no conoce ningún Masón Rectificado tendrá que pasar por un proceso de información e investigación sobre su persona que nos permita asegurarnos sobre sus buenas disposiciones. No nos interesa su clase social, ni el lugar que en la sociedad haya podido procurarse. Le pediremos tan solo que se gane su sustento honradamente y que sea un hombre bueno, mayor de edad, de buenas costumbres (en su acepción más amplia), y que sea cristiano (sin importar la confesión a que pertenezca o provenga: católico, ortodoxo, anglicano, protestante, cristiano maronita...), pues la Masonería Rectificada esta restringida exclusivamente a cristianos. La exigencia de la condición cristiana para poder ingresar es de pura coherencia, pues todas las enseñanzas que la Orden le va a procurar a lo largo de todo el camino iniciático desarrollado en los distintos grados y niveles, tienen que ver con la Tradición cristiana y con las virtudes que la Religión enseña. Para que pueda tener una mejor idea de sobre que materias le vamos a preguntar, hemos preparado un formulario que puede ver a continuación que deberá rellenar y firmar para que cualquier trámite de solicitud pueda ser tenido en cuenta. Formulario de Solicitud de Ingreso |
