COMENTARIO DE LAS ACTAS DEL CONVENTO, Parte III

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PROSIGUIENDO nuestra publicación de las actas del Convento de Wilhelmsbad, presentamos a continuación tres textos que, como se podrá constatar, ofrecen una gran coincidencia de miras. Y ello es por que responden a una misma convicción y tienden a un mismo objetivo : saber que se hacía imposible que la Masonería, incluso rectificándola, subsistiera en estas condiciones, ya que entonces, su rectificación siendo completamente ilusoria, habría ido con seguridad a su ruina; y que por consecuencia era totalmente necesario devolverla a sus verdaderos principios. La Orden masónica tiene en principio, y la debe tener en efecto, una doble utilidad : ante el hombre en sí mismo, y ante el hombre en sociedad. Con respecto a esta última, tiene el deber de practicar el bien bajo todas sus formas, pero solo puede hacerlo, y esta fundamentada a hacerlo, porque puede instruir al hombre sobre su verdadera naturaleza y sus verdaderas relaciones con Dios y con el mundo. En otros términos la caridad o beneficencia tiene por origen y por motor una conocimiento surgido de la revelación, preservado y transmitido por la tradición; y la Masonería tiene por necesidad y por justificación poner en práctica la una y la otra.

Se reconoce ahí la doctrina de Willermoz, tal como la exponía veladamente en su Anteproyecto (publicado en los Cuadernos Verdes núms. 7 y 8), tal como su alter ego Jean de Turkheim, Eques a Flumine, lo había desarrollado en términos mucho más explícitos - y pasablemente declamatorios - en el Convento de las Galias; citemos, a título ilustrativo, este pasaje de su discurso del 3 de diciembre de 1778 :

"Reunamos tantas fuerzas individuales como sea posible para formar un depósito de luces y buenas acciones. Es de necesidades físicas no satisfechas de las que la beneficencia debe agotar la fuente. Nuevos pelícanos, que vuestro seno se abra para abrevar al infortunado sediento en la miseria, para cambiar las lágrimas de sangre que vierte en lágrimas de alegría y reconocimiento. Pero es también de las necesidades morales no menos preciosas para el espíritu justo que, atormentado por las incertidumbres que le rodean desde su cuna, fatigado de la nulidad de las ciencias humanas que ha consultado en vano, y que le han ofrecido en lugar de verdades errores brillantes y algunas palabras vacías de sentido, que suspira por nociones más exactas sobre su origen, su destino, sobre sus fuerzas, y está tentado a descender sobre sí mismo para despertar el germen de estas cualidades originales de todo hombre que fue creado a imagen de la Divinidad, pero que están ocultas por la pereza que las envuelve o los prejuicios que las destruyen. No descuidemos, HH. míos, de satisfacer también este tipo de necesidades, de saciar esta sed de virtud que abrasa los corazones más sensibles. No predico el ascetismo; alejemos toda contemplación puramente pasiva, que aísla el ciudadano y deseca su corazón. Alejemos estas meditaciones sombrías que concentran la imaginación exaltada en gabinetes apartados, la confunden en esferas ideales y la sublevan al servicio de la sociedad, etcétera.” (1)

Esta misma doctrina, de la que no hace falta recordar la fuente, es la que se presenta en filigrana en los tres textos que siguen. Estos se inscriben en la misma perspectiva que el Anteproyecto, no se trata de profesar ex cátedra una doctrina que correría el riesgo de espantar a los espíritus mal preparados para recibirla, si no, desviar a estos últimos de las vías sin salida en las que podrían perderse, para hacer que esta doctrina se vaya imponiendo progresivamente a éstos y por sí misma.(2)

Según nuestra costumbre, para una mejor comprensión de los textos, hemos modernizado la ortografía y la puntuación (ésta última muy marcada por los usos de la lengua alemana, ya que este documento fue publicado en Alemania); sin embargo no hemos tocado en absoluto su estilo, incluso cuando la sintaxis presentaba algunas rarezas, perfectamente excusables dado que los alemanes se expresaban directamente en francés, lengua por excelencia, en el uso del tiempo, la inteligencia y la cultura.

Jean-François VAR

 



NOTAS

  1. Actas del Convento de las Galias, editadas por Edmond Mazet, en Travaux Villard de Honnecourt, 2ª serie, nº 11, pág. 84.
  2. Cf. nuestra presentación del "Anteproyecto", Cuaderno Verde nº 2, pág. 21.

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