COMENTARIO DE LAS ACTAS DEL CONVENTO, Parte I


EL convento de Wilhelmsbad es citado más a menudo de lo que popularmente es conocido. Le Forestier, en su obra póstuma “La Franc-Maçonnerie templière et occultiste aux XVIIIe et XIXe siècles” publicada en 1970 por Antoine Faivre, ofrece un análisis completo de sus pormenores así como de su desarrollo del 16 de julio al 1 de septiembre de 1782(1). Pero este libro, fenixdespués de todo poco manejable por sus 1.016 páginas, se agotó desde hace largo tiempo y sólo es posible encontrarlo casualmente en las estanterías de alguna librería especializada. Por lo demás, el mismo Forestier no parece haber tenido acceso a los documentos originales.

En efecto, la principal fuente a la que se refiere es la“Respuesta a los asertos del R. H. a Fascia que tiene por título: De conventu generali latomorum apud Aquas Wilhelminas, etcétera”, o, lo que es igual, la refutación, debida especialmente a la pluma de Willermoz, de un requisitorio lanzado por Beyerlé, jefe de filas de los masones rectificados de Lorena, y relacionado a la vez con la alquimia y la filiación templaria, para destrozar al mismo Willermoz y al sistema que éste había hecho prevalecer primeramente en el convento de las Galias y luego en el de Wilhelmsbad y que ambos habían rechazado.

En cuanto al resto, Le Forestier se refiere al historiador alemán de la masonería Nettelbladt, el cual sí parece haber conocido estos documentos.

Éstos, publicados en 1782, son casi inencontrables y comprenden:

  1. Las actas o protocolos del convento, es decir, el atestado de las sesiones.
  2. Los anexos o documentos justificativos: discursos, declaraciones, documentos diversos, comunicados por los participantes, así como el texto auténtico de las diferentes decisiones tomadas por el Convento.


El Gran Priorato de las Galias tiene la fortuna de poseer un ejemplar gracias a la generosidad del M. Rev. caballero Otto Schwarz, Eques Ardent, gran inspector de la Gran Logia de Schleswig-Holstein, al que expresamos desde aquí nuestra mayor gratitud.

Estos documentos son una mina, es decir, que el mineral está en su estado bruto y al que por tanto no le faltan impurezas. Sin embargo, los historiadores del Régimen Escocés Rectificado y, más generalmente, los hermanos deseosos de remontarse al origen de su rito a fin de comprender mejor su inspiración, pueden encontrar en ellos abundante provisión.

Publicaremos pues, a intervalos regulares, extractos significativos de los mismos, empezando -a tal señor, tal honor- por Jean-Baptiste Willermoz.

El “anteproyecto” de Willermoz

La cuestión de la “filiación templaria” ocupó al convento de la cuarta a la quinceava sesión (19 de julio-14 de agosto). La masonería rectificada, es decir la estricta observancia, reivindicaba esta filiación. ¿Había que renunciar a ella? Ésta era una de las cuestiones que el duque Ferdinand de Brunswick, gran maestro general de la Orden, se había asignado como tarea a resolver al convocar el convento. Era preciso dilucidar, como bien lo explica Le Forestier (op. cit.) entre los adversarios feroces de la leyenda templaria, en particular Bode y los Iluminados de Baviera, y aquellos que reivindicaban la herencia de la Orden del Temple, incluso su restauración, fuera para obtener la devolución de los bienes anteriormente poseídos por la Orden, fuera para tener acceso a las ciencias herméticas supuestamente detentadas por ésta, y ocultadas por los presuntos Superiores Desconocidos quienes, supuestamente, garantizaban su conservación. Estas dos posiciones fueron juzgadas igualmente peligrosas por Willermoz y sus amigos, que maniobraron para hacer triunfar otra opción: el sistema adoptado cuatro años antes en el convento de las Galias, lo cual consiguieron con el apoyo disimulado pero eficaz de Ferdinand de Brunswick, partidario de lo que vendría a llamarse la “Reforma de Lyon”.

De acuerdo con este último, Willermoz presentó en la octava sesión (25 de julio) una moción que debía servir de esbozo para los debates ulteriores del convento, sometiéndole cuatro preguntas sobre las cuales el convento debería pronunciarse.

Es a estas cuatro preguntas presentadas por él mismo, a las que Willermoz responde, en la décima sesión (29 de julio), con la larga intervención de la que empezamos hoy su publicación.

Ésta es relevante por más de una razón. Extrínsecamente porque ella contiene, no ya solamente en germen, sino perfectamente constituido, nuestro actual régimen rectificado en su organización e inspiración tanto ostensible como secreta en su cuerpo, alma y espíritu. Intrínsecamente también, ya que, en ciertos pasajes, Willermoz se expresa con una fuerza, una nitidez, una pertinencia que parece evocar algunas veces a Guénon, y pensamos en particular en aquel pasaje donde analiza y distingue entre ciencia y conocimiento, demostrando que la ciencia es una y universal, que los símbolos (que denomina emblemas) tienen el mismo carácter en todas partes, que la ciencia masónica es tan antigua como los tiempos y rebasa los límites de la Orden masónica. Por muy poco, no le vemos emplear la expresión “tradición primordial”.

Asimismo, señala con firmeza que esta ciencia no es del dominio “de la penetración del espíritu”, sino que sólo se entrega a aquellos “de corazón recto que la buscan con simplicidad de corazón y sin pretensión”. Nada que ver en consecuencia, añade, con la “vaga curiosidad” que empuja a tantos masones a “correr a ciegas y, a la vez, tras todos los estilos indistintamente”.

La lección es perfectamente válida hoy en día.

Publicamos en el presente número la primera parte y la más larga de esta declaración. 
La segunda, en la que Willermoz expone el sistema que él propone (y que, con pocas variaciones, es el nuestro) le seguirá ulteriormente.

Para una mejor legibilidad del texto, hemos modernizado la ortografía y la puntuación conforme a los usos actuales. Igualmente hemos añadido subtítulos entre comillas.

Jean-François VAR



NOTAS

  1. Cf. Especialmente el capítulo Vº: las sesiones del Convento.


GRAN PRIORATO DE HISPANIA
ORDEN DE LOS CABALLEROS MASONES CRISTIANOS
ORDEN DE LOS FRANCMASONES CRISTIANOS

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