LA MASONERÍA DE CARA AL SIGLO XXI
El Q.H. Jami nos propone entrar en el debate sobre cuáles son los fines esenciales de la Masonería a partir del ensayo del H. José Valdemar Portillo López, del Gran Oriente de Monterrey, titulado "La Masonería de cara al siglo XXI, una invitación a la reflexión". El tema es muy interesante, aunque es necesario abordarlo con criterios de seriedad y no desde la perspectiva del "hablar por hablar" a pesar de que, entre masones, se supone que no deberíamos desperdiciar nuestro tiempo en palabrerías.
El plantearse cuáles son los fines de la Institución Masónica o el objeto de la verdadera Masonería, no es nada nuevo, y de hecho, se lo han planteado los masones desde el mismo momento en que dejaron de construir templos de piedra dejando de ser operativos para pasar a ser operativos abandonando materialmente el oficio de construir. La crisis a la que el H. Valdemar hace referencia en su ensayo, nació con la misma Masonería al iniciar su nueva singladura, y si mis palabras dejan abrigar alguna duda, solo es necesario recordar la historia y las diferencias existentes en Inglaterra con la creación de la Gran Logia de Londres entre los Antiguos y los Modernos, diferencias que les mantuvieron separados durante bastantes años hasta su posterior reunión.
En el siglo XVIII, dicho de las "luces", punto de partida de la Masonería en su forma actual, ya se había tratado éste tema, existiendo entre los masones europeos distintas tendencias. Desde los que creían que la masonería tenía que proporcionar a quien la practicaba, poderes sobrenaturales, posibilidades de curar los males y elaborar un elixir de larga vida con propiedades de alargar la vida humana, a otros que eran partidarios de que las Logias fueran talleres alquímicos, amueblados con atanores y llenos de masones "soplando" su atanor con la finalidad de hacer oro, pero no alquímico, sino del que sirve para fundir sortijas. Los pietistas alemanes, pretendian que las Logias fueran como emisoras donde practicar el espiritismo y contactar con el más allá. Otros como Mesmer, querían hacer experimentos hipnóticos, otros como el barón de Hund, habían creado una Orden denominada la Estricta Observancia Templaria que pretendía la reinstauración de la Orden del Temple abolida en 1312, reclamando a los diferentes estados europeos que se habían quedado sus propiedades, todo el patrimonio de la Orden del Temple. Finalmente, otros (y no he enumerado todas las tendencias) quisieron hacer una masonería salida del hombre para el hombre (y casi lo consiguen pues su desviación ha llegado hasta nuestros días), borrando cualquier presencia de lo divino, borrando cualquier presencia de Dios.
Todas estas diversas tendencias de diverso tipo y catadura, buscaban encontrar o hacer una masonería que tuviera efectos tangibles, reales y a corto plazo. Que sirviera para "algo" práctico y útil como el curar las enfermedades, hacer dinero, poder influir por sus poderes sobrenaturales sobre los demás o influir directamente sobre el conjunto de la sociedad, haciendo que las Logias fueran como laboratorios donde un grupo de "sabios" elaborarían las leyes que luego serían aprobadas por aclamación y con gran regocijo en el Congreso de los Diputados.
Visto así, yo diría que la crisis de la masonería a que se refiere el H. Valdemar en su ensayo, no data de 20 años de antigüedad sino que tiene algún que otro siglo de más.
Si buscamos el objeto de nuestra Institución desde la perspectiva de nuestra existencia finita, siempre querremos resultados inmediatos, y ello nos llevará a buscar soluciones finitas que desaparecerán con nosotros.
La Masonería especulativa sólo puede tener una finalidad de progreso espiritual.
Veamos, decimos que la Masonería es una sociedad iniciática, y de hecho se accede a ella mediante una ceremonia de iniciación, no mediante un mero trámite administrativo. Durante esta ceremonia se lleva a cabo un ritual por el cual se le entregan al recipiendario los elementos y herramientas para que inicie el camino de lo que tiene que ser su transmutación espiritual. El camino que lo llevará a traves de los distintos grados masónicos a ir subiendo la escalera, e ir puliendo esa piedra, que tendrá que preparar, junto a sus compañeros de oficio, para que pueda ponerse en su día en este templo, no ya de piedra, sino hecho de piedras vivas, en ese Templo espiritual no hecho de la mano del hombre.
La Iniciación es consustancial a la caída del hombre. Si el hombre no hubiera pecado de orgullo y en consecuencia caído, perdiendo su estado de gloria y unión íntima con Dios, la iniciación no le hubiera sido necesaria. Sólo la clemencia, atemperando la justicia divina, le proporcionó la Iniciación como instrumento de trabajo, mediante el cual poder reintegrarse a su estado original. Luego la Iniciación, bajo diversas formas, según las distintas culturas y religiones no es más que un instrumento de reintegración que sirve al hombre para llevar a cabo el trabajo necesario de perfeccionamiento en sí mismo, y en este mundo sensible, que lo puede devolver, si se aplica en ello, a su estado original.
La Masonería, mediante sus ritos, es la vía iniciática consustancial al mundo occidental, al igual que el cristianismo que le és propio, pero no es la única vía iniciática, existen otras como el Sufismo para el Islam. Casi cada cultura tiene la suya y su vía trascendental.
Si hablamos de Vía Iniciática en estos términos, entenderemos que estamos tratando de algo que toca a lo Sacral, aunque sin embargo, no hay que confundir la masonería con la religión. En nuestros Templos, cuando los Masones se reúnen en Logia, invocamos, mediante una plegaria, la presencia del Gran Arquitecto del Universo para que presida nuestros trabajos, al igual que al terminarlos otra plegaria de agradecimiento, pone fin a los mismos, delimitando claramante el tiempo que denominamos profano del sacral. (Esto es lo que hacemos en el Rito Escocés Rectificado el cual practico). Fijémonos pues con que primoroso cuidado se preparan nuestras asambleas como para que después se ensucien con asuntos profanos. En cambio la iglesia está para rendir culto a Dios que es cosa distinta y que es preciso no confundir.
Algunos pensarán que si la Masonería es como la estoy definiendo, para eso ya tienen la iglesia que también les asegura la salvación. A esos les responderé, que no es incompatible una cosa con otra. Desgraciadamente, las distintas iglesias han evolucionado en el sentido de decir a sus fieles "si haces lo que te digo, yo me ocuparé de la salvación de tu alma". Si pecas, tienes la confesión, en cuanto a la abstinencia de comer carne, siempre puedes comprar una bula, y si el matrimonio no te funciona y te quieres volver a casar, si tienes dinero, siempre hay el tribunal de Rota, en definitiva, tu preocúpate de lo mundano, que si te pasas ya lo arreglaremos y entrégame tu confianza que yo seré tu interlocutor con Dios.
En cambio, la Masonería nos dice: "trabaja la piedra bruta". Y no hemos de olvidar que los masones nos comprometemos (libremente y por propia voluntad) un montón de veces en nuestra vida masónica, por los distintos grados que vamos pasando a abandonar el camino del vicio y progresar por el de la virtud. Aquí nadie nos viene a hacer el trabajo, tenemos que hacerlo nosotros mismos.
Con todo esto no quiero decir que haya que huir de la religión, antes al contrario, yo mismo reencontré el sentido religioso de la existencia, gracias a la Francmasonería y soy un hombre creyente, pero ello me lleva a contemplar la iglesia con ojos críticos y a no confundir los errores de los hombres que la componen con las Verdades Tradicionales que ella encierra. No olvidemos que Jesucristo nos enseñó la oración que nos da vía directa con Dios y sin intermediarios: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre..."
Volviendo al ensayo del H. Valdemar sobre "La Masonería del cara al siglo XXI", no nos hemos de soprender de la situación actual de la Masonería, y aquí si que meto en el mismo saco a los masones irregulares y los regulares, pues el relajamiento en que ha entrado la Masonería Regular, lleva a actitudes irregulares por mucho que la Biblia continue presidiendo nuestras reuniones. La confusión en que vive nuestra sociedad se ha adentrado también en nuestra Institución y los mecanismos de funcionamiento administrativo, que deberían ser del todo simples, para que los masones pudiéramos dedicarnos al trabajo espiritual a que me refería, se vuelven cada vez más pesados y burocratizados para dar sentido a la existencia de una manera de ver y vivir la masonería que ha perdido todo sentido y orientación. Lo importante y lo que vale es que el mandil sea cada vez más gordo y más pesado, y que cuatro "ambiciosillos" con ansias de poder puedan obtener aquí el reconocimiento que no han logrado obtener en la calle.
Queremos que nuestra Institución se prestigie gracias al prestigio que nos puedan aportar los candidatos. Esto no es nuevo. Os recuerdo que en nuestras listas hemos tenido al exbanquero Mario Conde, Garro y otros más, que se reunían en su época en un chalet a las afueras de Madrid en una Logia que no admitia visitantes para que el resto de Hermanos no pudiéramos saber quienes se reunían allí (de eso guardamos memoria los que hace algunos años que estamos aquí). Esto sí que es secreto y no nuestras asambleas. Es decir, la cosa va de: si tienen que entrar militares que sean generales y no sargentos.
Tampoco va la cosa de querer ser una institución benéfica. Cualquier telemaratón de cualquier cadena de televisión, recaudará en un solo programa más millones de los que haya podido recaudar la G.L.E. en sus dieciocho años de existencia . Aunque sí va de beneficencia, pero entendida de otro modo. Hay muchos modos, y no todos materiales, de ejercer la beneficencia hacia el prójimo. La beneficencia tiene que actuar en ambos sentidos, hacia el que la recibe que se le dota de algo que la necesitaba, pero tiene billete de vuelta con el agradecimiento que éste muestra hacia el que se lo ha dado. Podemos entregar unas monedas anónimas a un pobre necesitado sin apenas mirarle a la cara: habremos hecho limosna. Podemos llevar esas monedas a su casa y visitar su familia: habremos ejercido la beneficencia. Aún y siendo aparentemente lo mismo es distinto.
No podemos adaptar el producto al mercado. Eso vale para vender zapatos, pero no sirve para la Institución Masónica. La Gran Logia Simbólica, se ha modernizado y Javier Otaola que hasta ahora era su Gran Maestro (antiguo miembro de la G.L.E. que trabajaba en la Logia La Tolerancia al O:. de Vitoria) ha cedido su puesto a la que era su Diputada, una mujer, y no por ello la gente hace cola para afiliarse en su Obediencia y eso que ultimamente salen mucho por televisión.
No digo que no tengamos que abrirnos a la sociedad, no estaría de más que cambiáramos nuestro discurso cuando salimos en televisión, señalando lo que diferencia a la Masonería de Tradición de la otra, pues al fin y al cabo la sociedad nos confunde y ve a todos iguales, pero lo que no podemos hacer es bajar el listón de una Institución que debiéra ser Tradicional para acercarla a una sociedad que ha perdido toda noción de Tradición.
Una aclaración. Hasta la Edad Media, la sociedad era tradicional, es decir, todo se regía y desarrollaba en torno, por y para Dios. Época del florecimiento de la espiritualidad en Europa, todo, la arquitectura, la pintura, estaba enfocado hacia Dios, había una "cultura" de la tradición. El románico, el gótico en sus distintas etapas que nos ha dejado muestras por toda Europa nos habla de esa espiritualidad latente. Los gremios de oficio, los constructores, buscaban en el ordenamiento de sus construcciones, éste acercamiento a Dios, y junto al conocimiento profesional de trabajar los materiales, se trabajaba otro conocimiento, éste de índole superior, que no tenia nada que ver con los materiales, conocimiento de Dios. Ésta es la filiación con la que la Masonería especulativa se une a ellos, y ellos la obtuvieron de tradicionales ancestrales que nos lleva a la Tradición primordial. Y no olvidemos que el mismo cristianismo en sus orígenes, era un forma de iniciación. Ya lo dijo Joseph de Maîstre en su Memoria al duque de Brunswick (el duque de Bruswick, envió una carta circular a los masones más insignes dela europa continental, preguntándoles su opinión sobre cuales eran los verdaderos fines de la Institución Masónica. Esta consulta dió lugar posteriormente a un Convento general celebrado en Wilhelmsbad, que dió lugar a su vez a una reforma que desembocó en la creación del Rito Escocés Rectificado. Como podéis ver, los masones hace años que se hacen las mismas preguntas), refiriéndose al cristianismo: "Remontémonos a los primeros siglos de la Ley santa. Profundizemos en la antigüedad eclesiástica. Preguntemos a los Padres de la Iglesia uno tras otro. Probemos que somos cristianos" (...) "La verdadera religión tiene más de 18 siglos; nació el día en que nacieron los días".
Ciertamente, lo que la Masonería puede ofrecer a la sociedad no és lo que ésta espera. La sociedad espera algo que pueda servir al mundo material y lo que la Masonería puede ofrecerle es tocante a lo Trascendente a lo espiritual, en consecuencia hablamos lenguajes distintos. Pero ello no quiere decir que la Masonería no tenga respuestas, pero no puede darlas, del mismo modo que la Sabiduría no se puede dar, se tiene que coger, se tiene que ganar, y ello implica trabajo (recordad: aquí estamos en el mundo caído y bajo la máxima: "ganarás el pan con el sudor de tu frente". Trabajo material = a pan material; Trabajo espiritual = a pan de Vida eterna). La Masonería sólo puede ofrecer (ya ya es mucho) los instrumentos de trabajo: sus rituales, ceremonias, textos doctrinales, para que el interesado lleve a cabo su trabajo introspectivo, su templo interior, y a buen seguro que de ese trabajo resultará una mejora de su ser interior y exterior, beneficio (también una aplicación de la beneficencia a que antes me refería) que también a buen seguro redundará en su entorno familiar, social, vecinal. En resumen, no creo que sea ésta la música que desea escuchar el hombre de la calle, todo lo que suene a sacrificio, renuncia, trabajo y no produzca dinero, no resulta interesante. Es mejor cultivar el egoísmo, perseguir todo tipo de placeres sin mesura alguna, destrozándolo todo, familias, parejas ignorando los sentimientos de los otros, y reclamando solamente el derecho a ser felices, olvidando el mal que podamos causar. Ahora podemos estar orgullosos que nuestras escuelas son laicas, pero han tenido que inventarse asiganturas de ética y moral para ser enseñadas cuando éstas sólo pueden nacer del propio convencimiento. Eso sí, los antiguos colegios de escolapios, maristas, jesuitas, claretianos, etc., han tenido que ceder ante la administración para poder aspirar a una subvención, renunciando al lema de los escolapios donde me eduqué: "piedad y letras". Hemos pasado de cuando el Hermano escolapio nos metía mano en la bragueta en las sesiones de cine del sábado por la tarde, lo cual era una "cutrada", a lo que tenemos ahora. ¿Hemos progresado?
Sin embargo, si la Masonería esta llamada a influir en la sociedad lo está a título personal de sus miembros y no a título institucional. Cada uno de nosotros podemos y debemos llevar al mundo los beneficios de nuestro trabajo espiritual desarrollado en nuestras Logias, y que en el caso del Rectificado, hemos presentado como trabajos reflexionados del tipo del que ahora os estoy ofreciendo. Es lo que nos dice nuestro Venerable Maestro cuando nos despide al término de la Tenida: "Mis queridos Hermanos, id pues en paz a gozar del reposo que con veustro trabajo habéis merecido, y llevad entre los otros hombres las virtudes de las que habéis jurado dar ejemplo". Es con nuestro ejemplo cotidiano que la Masonería se hará prestigiosa, cuando aquellos que saben que somos Masones reconozcan en nosotros la virtud. Pero éste es un trabajo lento e improbo y los seres humanos tenemos prisa y queremos verlo todo aquí y ahora porque somos conscientes de nuestra finitud, y todo lo medimos con nuestra pequeña vara de medir.
Vivimos en el reino de la cantidad en lo que lo único que importa es que seamos muchos, y yo no he visto en ningún texto constitutivo de la Masonería que se hable de cantidad, de calidad siempre, pero de cantidad no.
Para debatir sobre Masonería seriamente hemos de delimitar un marco, marco que en Masonería viene delimitado por los Landmarks. Ahora bien si empezamos diciendo que hemos de superar los Landmarks es que queremos hacer otra cosa pero entonces no será Masonería.
Creo haber expuesto que la Masonería Tradicional toca a lo sacral, toca a la Tradición. Y ahí, si avanzamos sin límite alguno, nos encontraremos con un problema de fe porque llegaremos a cuestionarnos la misma existencia de Dios porque nadie lo ha visto. La fe se tiene o no se tiene, pero és un límite que configura el marco dentro del cual podemos discutir, si rompemos el marco, es el caos y los masones vamos del caos al orden.
El tema es muy extenso y podría alargarme en demasía. Bueno sentadas estas premisas, ahora ya podemos debatir, ¿por dónde empezamos?
Recibid mi más fraternal abrazo
Ramón Martí